domingo, 28 de febrero de 2010

Ricardo Román Pardo

Ricardo Pardo, mi hermano, empezó a trabajar de muy joven en la casa de antigüedades y se apasionó con el tema.

El se enamoró de lo que era la platería hispanoamericana y la criolla en especial y realmente llegó a a saber mucho del tema. En el año 1987, le hicieron una nota que se publicó en la revista de La Nación el 16 de agosto. En esa entrevista él cuenta que una de las piezas de plata más lindas que él vio fue un cuchillo con punzón de Mundt, un platero alemán y dijo "nunca vi algo igual".

Al día siguiente yo estaba en el local de Paraguay y Esmeralda y entró una señora preguntando por Ricardo, como él no estaba yo me presenté y le pregunté si podía ayudarla, la señora abrió su cartera y sacó un paquetito envuelto en papel de seda, cuando lo abrió había adentro un pequeño vasito de plata, con un cincelado realmente exquisito, me lo mostró, saludó y se fue.

 Esa vez me tocó a mi ver la maravilla, suertes que a una le tocan.

miércoles, 24 de febrero de 2010

Manucho Mujica Lainez y sus recuerdos

En el año 1969, cuando se inauguró la casona de la calle Defensa, Manuel Mujica Lainez escribió unas páginas donde narra un poco de la historia de la familia,y también su propia experiencia.

..."La vuelta a San Telmo, en el vecindario de la poética Plaza Dorrego y en momentos en que el barrio logra la jerarquía de ser una de las atracciones autenticas de Buenos Aires, encuentra  a la Casa Pardo vigorizada por las sangres nuevas y por una experiencia insustituible. Los que como yo, concurren desde muchachos a su tertulia, saben que en los salones y los patios de Defensa 1170, hallarán la misma acogida cordial con que contaron en la calle Sarmiento, como sus antecesores la hallaron en los otros edificios, que albergaron tanta maravilla, tanta evocación... y tanto secreto."

Este texto fue escrito en 1969, y habla de tertulias, de evocaciones, de secretos. 

Me pregunto: los anticuarios, los coleccionistas, ¿estan enamorados del pasado? ¿su tiempo transcurre en una medida diferente? ¿ven al mundo con otros ojos?

domingo, 21 de febrero de 2010

La Librería

La Casa Pardo tuvo una ramificación, Román José (Chacho) se dedicó a los libros antiguos. La librería estuvo en Libertad al 1300, despues en Callao al 500 y en la casona de Defensa y Humberto Primo.

Era difícil alejarse de las antigüedades, pero Chaco lo hizo a su manera, desde los libros y en la librería se repetían los mismos ritos que en el negocio de antigüedades, el café a todo el que llegaba, la charla tranquila, morosa,en ese lugar parecía que el tiempo se detenía, nadie era cliente, todos eran amigos que se sentaban a charlar largamente. Pero en esas charlas, se intercambiaba información... "viste que encontraron un ejemplar de...", "... de ese libro se editaron xxx ejemplares, es posible encontrar xxx...", así se hace un librero anticuario, charlando, escuchando, preguntando, contando y así se hacen los bibliofilos también.

lunes, 15 de febrero de 2010

Los coleccionistas

Encontré algunas anotaciones entre los papeles de Don Francisco, él pensaba que "el coleccionista no siempre es persona adinerada.Y cuenta "Don Miguel Vidal Parés, de escasos recursos, vendedor de diarios y revistas, llegó a poseer la mejor biblioteca de obras de numismática de su tiempo".

Y agrega una anécdota: " Era Don Juan María Berasategui, un entusiasta coleccionista, contador fiscal de la nación, y padre de familia, su sueldo no le permitía adquirir todo lo que deseaba para acrecentar su famosa colección de objetos y documentos de la época federal. Habíamos adquirido un valioso abanico que llevaba un paisaje con el retrato de Don Vicente Lopez y las estrofas del Himno Nacional, único ejemplar conocido porque era impreso en seda; su precio era alto para aquella época (mil pesos) pero la pieza era única y sigue siéndolo, no podía perderla. Este hombre guardaba en los bolsillos unos pesos dedicados a la compra de un sobretodo que reemplazaría al ya muy gastado, lo estoy viendo y oyendo mientras acariciaba su tapado y decía: aguantarás un año más pero me llevo el abanico"

sábado, 13 de febrero de 2010

El local tal como quedó y mucho más semejante a su antiguo frente (foto Buenos Aires Herald 11/01/1970)

El edificio de Defensa 1170/72 antes de la remodelación

Don José

José Pardo Aragüez, nació en Egea de los Caballeros, Aragón y llegó a la Argentina en 1888 a los 19 años. Era maestro y acá trabajó en la escuela Santa Lucía en Buenos Aires. Pero en 1892, el día en que Luis Sáenz Peña asumía la Presidencia de la Nación y se celebraba el cuarto centenario del "Descubrimiento de América", abrió su negocio en la calle Moreno entre Perú y Bolivar.

Era un negocio de venta de lotería, filatelia, numismática y antigüedades.

El historiador Juan Canter dijo de Don José: "Aparecía otro tipo de comerciante...daba precios, variantes, ejemplares diversos de ese universo que siempre me ha parecido la filatelia. Guiaba suministraba informaciones ajustadas y veraces de toda especie, discutía, especificaba las piezas que habían pasado por sus manos. Muchos quedaban estupefactos ante su saber."

Y reflexiono yo, a este hombre le apasionaba el conocimiento, quería conocer mucho pero además quería compartir lo que conocía; y me sorprende cuántos símbolos se agruparon a su alrededor: 12 de octubre, nuevo presidente, estampillas, conmemoraciones, medallas. En fín, estaba poseído por un espíritu de coleccionismo que lo impulsaba a no querer dejar escapar nada.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Los cuatro Pardos

Los objetos, los hechos, las personas forman parte de nuestras vidas y un buen día se deslizan hacia el pasado. Mi bisabuelo, mi abuelo, mi papá y  mi hermano como anticuarios hicieron su tarea para rescatar objetos del olvido.
Hoy yo, como antropóloga, pero sobre todo como alguien que los amó, los traigo a ellos al presente, intento rescatarlos del olvido.

Rarezas que pasaron por Casa Pardo

En un catálogo de 1942, aparece un listado de algunos objetos que vendió la Casa Pardo.

LIBROS:
"Martín Fierro", ejemplar corregido por el autor.
"Viaje al Río de la Plata y Paraguay" de U. Schmidel. Primera Edición, con láminas coloreadas.

FILATELIA
Barquito de Buenos Aires, color marrón. Tira de tres ejemplares sobre carta.
Rivadavia. Sin dentar, sobre carta.

ARMAS
Pistolas de Juan Manuel de Rosas, que Manuela Rosas, regaló al Gral. Garmendia.
Sable de hoja damasquinada que perteneció al Gral Lavalle.

DOCUMENTOS
Actas secretas del Congreso de Tucumán.
Solicitud de San Martín a O'Higgins para la Expedición al Perú.

BILLETES
Billete casi desconocido, "Vale de Emergencia", emitido por Rivadavia.
Billetes de $500 y $1000 emitidos por Juan Manuel de Rosas

OBJETOS VARIOS
Reloj usado por el Almirante Brown
Espuelas de San Martín





martes, 9 de febrero de 2010

El Anticuario

"Los objetos antiguos pueden ser imitados, pero nunca se logrará reconstruir con fidelidad ese rastro inconfundible de la madera desgastada, de un documento que ha adquirido un tono amarillo viejo que sólo se obtiene con el paso de los años...El profesional responsable no pone objeción en certificar lo que vende", declaraba Francisco Pardo a la revista Visión el 11 de septiembre de 1970.
Por la Casa Pardo pasaron infinidad de documentos históricos que fueron conformando el patrimonio de todos los museos del país y todavía puede verse en infinidad de catálogos y publicaciones la garantía "certificado por Casa Pardo"
Diego Lo Tartaro, actual Presidente del Instituto Bonaerense de Numismática y Antigüedades, afirma, "Si Don Francisco no certificaba una pieza, nadie la compraba".

sábado, 6 de febrero de 2010

Publicidad gráfica 1970

Perez Celis en Casa Pardo

Según la revista Panorama, en su número del 21 de octubre de 1969, la inauguración del local de la calle Defensa, con una muestra del artísta plástico Perez Celis, provocó muestras de "asombro" entre los concurrentes.
Es que al tradicional público del antiguo comercio se agregaron en ésta ocasión algunos personajes, que para ese momento eran, por lo menos curiosos.
el cantor uruguayo Gustavo Dotta, el  Indio Apachaca y artistas de cine y televisión  quienes se mezclaban con directores de museos, afamados coleccionistas, embajadores,El mismo Perez Celis que vestía traje bordó, camisa amarilla floreada, gran barba y patillas, el "profeta Silo",y artístas plásticos tales como Raquel Forner, Polesello, Juan Carlos Vidal, y Gracia Cutulli,  mientras comían empanadas regadas con vino tinto formaron parte de un grupo heterogéneoque cruzaba el portal de la década del '70 a través del nuevo/viejo portón de la nueva/vieja Casa Pardo.

viernes, 5 de febrero de 2010

Defensa 1170

La inauguración del local de la calle Defensa, marcó una nueva época de la Casa Pardo.
En ese nuevo local convivían ahora la venta de antigüedades y la librería dedicada a los  libros antiguos y agotados, especialidad de Román José  "Chacho" Pardo, hijo de Don Francisco.
En el  amplio caserón, con un gran patio central techado anterior y otro posterior donde reinaba un antiguo aljibe, se hicieron muchas muestras de pintura, presentaciones de libros, funcionaron tertulias, se organizaron remates, etc.
Había grandes vitrinas donde se exhibían centenares de documentos históricos, mesas medalleros, muebles, libros ,y el león de bronce custodiando todo, como siempre.

jueves, 4 de febrero de 2010

San Telmo

En octubre de 1969, la Casa Pardo inauguro formalmente su nuevo local,  instalada ya en San Telmo en la calle Defensa 1170. Fue la primer casa de antigüedades que llegó a San Telmo.
Encontrar esa casa no fue fácil, en febrero de ese año, habían visto dos casas adyacentes, que funcionaban como conventillos, pero que habían sido una sola  en tiempos de la Colonia. Estaba en la misma manzana donde Don Pedro de Mendoza había construído una ermita en homenaje a San Pedro Telmo, y donde en 1700 funcionó un colegio.
Demolieron paredes, descascararon revoques nuevos, descubrieron techos de bovedilla y finalmente se instaló un portón de hierro que fue el emblema del negocio en los siguiente 20 años.
La inauguración se hizo con una muestra del artísta plástico Perez Celis, pero esa ya es otra anécdota.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Sarmiento 531

La Casa Pardo ocupó el local de Sarmiento 531, desde 1916 hasta 1968. En ese año parecía que el comercio cerraba porque había que dejar ese edificio y era muy difícil encontrar algo adecuado, entonces se realizaron una serie de remates para deshacerse de la inmensa cantidad de antigüedades que había.
Esos remates fueron comentados en muchos medios periodísticos y en ellos se contaba que había llegado gente de países limítrofes y de todo el país a comprar.
El 8 de agosto La Nación llamaba a lo ocurrido un "torneo de argentinidad" y comentaba con cuanta pasión se había pujado por dos acuarelas de D'Hastrel o el óleo "Bajo el alero" de Prilidiano Pueyrredon o una esquela de invitación al Cabildo Abierto del 22 de Mayo de 1810.
Ese local era amplio, más largo que ancho, en la entrada había dos cañones de la Guerra del Paraguay y un león de bronce al que todos los chicos montábamos como si fuera un caballito de juguete.
Y el sótano del mismo tamaño del local, era como la cueva de Ali Babá, allí esperaban su momento de subir al salón, muebles coloniales, cabezas de jíbaro, ponchos pampas, cerámicas pecolombinas, porcelanas, cristales y antiguas máquinas tragamonedas.

martes, 2 de febrero de 2010

Página de Facebook

Esta es página de facebook de Casa Pardo 

Pedido

Estoy encarando un proyecto de investigación sobre la historia de "Casa Pardo" por lo que agradecerá cualquier aporte que se pueda hacer al mismo.

Inauguración

Con esta entrada inauguro el blog dedicado a mi investigación sobre la Casa Pardo.

La Casa Pardo se inició como "Casa de la Suerte" (venta de lotería) en un local de Moreno y Bolivar donde estuvo hasta 1916, cuando se mudó a Sarmiento 531, luego a Defensa 1170 en 1969 y finalmente estuvo ubicada en Paraguay 782, siempre en la Capital Federal.

El bisabuelo José murió bastante jovén y los que siguieron con el negocio dedicandosé ya a la filatelia, numismática y antigüedades fueron mi abuelo Román Francisco y su hermano mellizo Román Rufino.

Con el tiempo el negocio de antigüedades fue ganando prestigio y el abuelo "Pancho" ganó en conocimiento por lo que en notas periodísticas del año 1969 ya se afirma que no hay museo argentino que no tenga alguna pieza de Casa Pardo.

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